HORIZONTES

Sólo por eso,
porque tuviste
el valor y el coraje
de abrazar y abrazarte
Porque en lo más secreto
libraste la mayor
de las batallas
tu dignidad o
sentirte miserable
Y en esa resbaladiza frontera
entre el desasosiego y la duda
te mediste en tu cobardía
Porque tuviste el valor
y el coraje de hacerlo
vas a lograrlo

Encuentros con Lucrecia

La terraza, la del viejo rosal que ya no daba rosas, solo troncos y hojas que se entrelazaban por los barrotes de la barandilla.

“Esto es una pocilga” oyó detrás suyo, mientras jabonaba apresuradamente unos platos que habían quedado olvidados desde el día que había estado por última vez.

Desde entonces no había vuelto. Había dejado las persianas de las habitaciones subidas para que entrase la luz y, la contraventana de hierro forjado del salón que da a la terraza, semiabierta.

Sin embargo aquella frase dicha de modo lacónico, sin matizes y, sin importarle ya quién la dijera, resonó en sus oídos y dejó los platos en el fregadero.

Kh

Establo

ESTAMOS

Tengo mariposas que revolotean pensando en ti. Es algo nuevo, no recuerdo si las tuve alguna vez.

No te vas de mi pensamiento que en tus manos se siente acogido.

En tu universo quiero estar, bebiendo de tus aguas y quemandome en tu fuego

No importa el lugar en el que esté, solo quiero mirarte y contemplarme en tu mirada.
Karlosh