EL VIEJO ORDENADOR

Rodrigo comenzó a sentarse delante de un pequeño ordenador de bolsillo que conservaba de hacía años.

Había tenido cinco hijos, 3 de ellos varones y 2 mujeres. Las dos féminas eran las más pequeñas y sólo se llevaban entre ellas un año y siete meses. Estaba feliz por haber conseguido un cierto equilibrio entre géneros si bien, todavía no había un empate.
A menudo pensaba en las mujeres que había habido en la historia y, en las mujeres que habían hecho historia. Pero muchas habían sido, y aún ahora, las grandes olvidadas

Al pequeño de los tres varones le había registrado en la partida de nacimiento con el mismo nombre que el suyo, Rodrigo, y a la segunda de sus hijas con el mismo nombre de la madre, Sara.

Los genes se habían activado, y el pequeño Rodrigo buscaba un nombre nuevo. Había uno heredado del llamado de su tía pero ya hacía muchos años de eso y, pensaba que, tenía que renovarse.

El viejo ordenador de bolsillo, de los que ya no se encuentran en ningún lugar, le abría horizontes nuevos.

Karlosh 20190201_213749

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