RODRI

Seguía conservando en el desván su bici azul con el sillín de muelles y los puños blancos. Ya no relucía como antes, el día que la vio por primera vez cuando su padre se la regaló a la edad de 12 años.

Ahora la limpiaba, le echaba aceite, pero en el desván había demasiadas cosas y estaba arrinconada. Pero cuando iba a su pueblo allí estaba la bici. Ya no tenía ninguna nostalgia ni melancolía, aunque la pintura estuviese un poco oxidada.

Sabía que él no era nada sin sus recuerdos, su historia pasada, pero sabía que el traerlos a la memoria era para proyectarse hacia el futuro, tomar las riendas y la fuerza necesaria para ser él mismo.

Aunque había muchas cosas que se lo impedían y por eso estaba últimamente irritable. Tanto, que el fin de semana anterior cogió la moto de sus hijos, se puso el casco y..ante la sorpresa de ellos desapareció durante un buen rato. La moto con cambios de pie la puso a cien…
Karlosh

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