Encuentros con Lucrecia

La terraza, la del viejo rosal que ya no daba rosas, solo troncos y hojas que se entrelazaban por los barrotes de la barandilla.

“Esto es una pocilga” oyó detrás suyo, mientras jabonaba apresuradamente unos platos que habían quedado olvidados desde el día que había estado por última vez.

Desde entonces no había vuelto. Había dejado las persianas de las habitaciones subidas para que entrase la luz y, la contraventana de hierro forjado del salón que da a la terraza, semiabierta.

Sin embargo aquella frase dicha de modo lacónico, sin matizes y, sin importarle ya quién la dijera, resonó en sus oídos y dejó los platos en el fregadero.

Kh

Establo

3 comentarios sobre “Encuentros con Lucrecia

Responder a Karloshipolito Cancelar respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s