EL RESTO

Los sanos los que se creen sanos porque no se contaminan y no quieren contaminarse. Los que se envuelven en una burbuja en una urna de cristal para no mezclarse con el resto

No se contaminan, no no, salvo de su propio yo – ese yo con mayúscula- que se basta a si mismo que no necesita de nadie.

Yo me quedo en y con el RESTO.

Karlosh

YA NADIE TE MIRA

A veces hay que perder todo para poder ganar.

Perder un ser querido para darte cuenta de cuánto lo querías, perder un amigo o amiga para saber que era una verdadera amistad, perder la honra, la estima de los otros para avanzar en tu propia autoestima o la de personas que ni siquiera conoces ni conocerás nunca.

O personas que sólo conocerás en la eternidad.

Hay una frase de una película que he visto recientemente que resume todo : “Ahora ya nadie te mira”

Karlosh

8M. MUJER. La calle toma nombre de mujer.

Hoy habla la calle para quien quiera escuchar. Ya no es hora de los “politicos”(que siempre nos quieren etiquetar) ni tampoco es hora de los “recursos humanos” (RRHH), ni la hora de las manadas y los jueces
Me he pasado casi toda la mañana haciendo y deshaciendo nudos. Esos nudos que nos asfixian y otros que nos unen y nos ilusionan
Hoy he escuchado frases como “Yo, más que en el feminismo, yo creo en el humanismo” Y también “Si pero no podemos ser humanistas si dejamos a la mitad de la población fuera”
Y yo en verdad creo que esto es empieza a ser un revolución, una conquista de la ciudadanía que hoy toma nombre de mujer.
Karlosh

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HISTORIA DE TRES PALABRAS (Un escritor, unas tijeras y, un plato de sopa)

Cuando me acerqué a la casa era ya de noche y estaban las luces encendidas.

Desde la ventana del balcón alguien paseaba de un lado a otro con un papel en la mano.

Pensé que debía de ser un escritor porque a veces se sentaba delante de una máquina de escribir.

Se podía oír el ruido de las teclas. Luego sacaba la hoja de papel y mientras cruzaba la habitación repasaba lo que había escrito recortando con unas tijeras las frases que le parecían mejores.

Luego, las pegaba en un tablón que ocupaba una pared entera.

Al verlo tan nervioso y con tanta urgencia pensé que ella esperaba ansiosamente aquel tablero.

De ello dependía el plato de sopa y él lo sabía..
Karlosh